Terror nocturno
- Claudio Zúñiga Rojas
- 16 ago 2021
- 3 Min. de lectura
Me encuentro frente al espejo, el tipo que me mira se parece en algo a mí, estoy sudando salvajemente, como si hubiese corrido un maratón entero, lo siento en mi piel y al tipo del espejo se le observa la cara y el pectoral inundados de transpiración, creo que soy yo, aunque estoy medianamente seguro que mi corte de cabello era distinto, pero respira agitadamente igual que yo, mi corazón bombea como si fuese a salir disparado hacia el infinito y más allá, me río estúpidamente recordando al personaje animado de Boss Lightyear, a pesar de ello e irremediablemente mi angustia va creciendo lento pero expansivamente, el tipo en el espejo me mira como preguntándome que ocurre, lo miro sin tener una respuesta que darle.
Estoy acostado de guata sobre la cama, intento levantarme pero mi cuerpo no responde, es como si no tuviese la fuerza necesaria para realizar el simple hecho de pararse, mis brazos no son capaces de realizar su tarea, algo me aprisiona y mantiene pegado a la cama, me cuesta respirar, ese algo que me empuja con fuerza sobre la cama, lo imagino como una pesada sombra, como un ser que intenta tener figura humana pero solo logra un estado abstracto, como una energía o nube negra posada sobre mí, no lo veo, solo siento como me empuja con más fuerza mientras más intento levantarme, mi corazón a mil, la angustia cada vez mayor, la transpiración que no se detiene.
Estoy parado frente al espejo, el tipo que me mira se parece algo a mí, estoy sudando salvajemente, como si hubiese hecho montañismo y llegado a la cima, toda mi cara y pectoral están llenos de sudor al igual que el tipo en el espejo, juraría que soy yo pero él tiene el cabello largo, respira con dificultar al igual que yo, tengo miedo, logró salir de mi habitación y apuro mis pasos por el pasillo hasta la puerta de la habitación donde duermen mis padres, intentó gritar, pedir auxilio pero mi voz no tiene voz, como si no existiesen mis cuerdas vocales, golpeo con fuerza la puerta pero no se produce sonido, alguien accionó el botón de silencio.
Me encuentro acostado de guata sobre la cama, intento levantarme pero mi cuerpo no responde, no tengo fuerzas para salir de la cama y estoy muy angustiado, me percato de que duermo y esto es un sueño, una pesadilla para ser más exacto, pero la siento como real, no estoy soñando estoy despertando pero algo oscuro me lo impide, me sujeta, me empuja con fuerza, comienzo a sentirme asfixiado, es un ente etéreo que con una fuerza irracional me mantiene oprimido sobre la cama, me sofoco, estoy desesperado, estoy luchando pero mi cuerpo no responde, mi corazón a mil, siento miedo, rabia, quiero gritar, mi voz no sale, entonces siento mis brazos, responden, de un impulso me paro, salgo de ese estado de sueño y pesadilla que no era ni sueño ni pesadilla, golpeo con mis brazos el aire a ese ente que desaparece en esa fría noche en mi habitación, aunque transpiro tanto como el tipo del espejo, pero mi corte de cabello es el habitual, comienzo a tranquilizar mi respiración agitada, mi corazón se calma poco a poco.
Luego de secarme con una toalla y acostarme en la cama de espaldas, me tapo hasta el cuello, mantengo los ojos abiertos, esto ha ocurrido otras veces y rezo para que no se repita, al menos no esta noche, necesito descansar, aunque mi alma esta aterrada.


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